








Elmundo.es- Fuente.
La desgana con que Samuel había estado mirando la tele, desde que se sentara frente a ella con la bandeja de la cena, se trocó en vivo interés cuando la locutora pasó a dar cuenta de aquella noticia. Era, desde luego, una de esas que llaman la atención de cualquiera, del tipo hombre muerde a perro:
— El juez decano de Barcelona, acusado de un delito de violencia doméstica por presuntos malos tratos a su mujer.
Samuel subió el volumen del aparato. Según la información, el juez y su esposa, de profesión notaria, se habían enzarzado en una agria discusión en el domicilio conyugal, apenas cinco meses después de la boda y con motivo de una supuesta infidelidad del marido. La disputa había llegado a las manos y ambos se habían agredido y causado lesiones recíprocas, por lo que cada uno había presentado denuncia contra el otro. Según había trascendido, el fiscal pedía nueve meses de prisión para él y siete para ella, y que se denegaran las órdenes de alejamiento que cada uno había solicitado respecto del otro. Nada se sabía sobre quién se vería obligado a abandonar la vivienda común.
"Su señoría y la señora notaria, enfrentándose a los mismos problemas que tienen los pobres mortales"
Los labios de Samuel dibujaron una sonrisa amarga. "Qué cosas", se dijo, "su señoría y la señora notaria, enfrentándose a los mismos problemas que tienen los pobres mortales". En ese momento, en el televisor aparecieron las imágenes del juez acudiendo a los juzgados para prestar declaración. Venía con quien debía de ser su abogado, un comprensible gesto de pocos amigos y menos ganas de ser captado por las cámaras. Sobre su mejilla eran claramente perceptibles los arañazos. Pero a Samuel le llamó más la atención otro detalle: el juez llegaba sin más compañía que su letrado defensor. Libre como un pájaro.
Para Samuel, tres meses atrás, la cosa había sido bien distinta. A él lo condujeron al juzgado dos guardias civiles, esposado, y a su abogado de oficio lo conoció allí, en un pasillo. También él tenía la cara arañada y había denunciado a su agresora. Pero a Samuel, en lugar de dejarle ir, le dijeron que conforme al protocolo de seguridad, y como su novia lo había denunciado también, se quedaría detenido hasta su entrega a la autoridad judicial, mientras ella regresaba sola al piso de ambos.
"En España la única manera de no acabar detenido si a tu novia le daba un ataque de ira era dejarse sacar los ojos"
En vano protestó Samuel, en vano insistió en que comprobaran que las únicas lesiones que ella tenía, algunas magulladuras, eran compatibles con una reacción de defensa por su parte. En vano, en fin, se había contenido durante la bronca, mientras ella le gritaba, arañaba y golpeaba con todo lo que pudo encontrar. Era presunto maltratador y ella, la presunta víctima, hasta que él no demostrara lo contrario. Así lo disponía la ley.
Esa noche, en el calabozo, Samuel pensó que en España la única manera de no acabar detenido si a tu novia le daba un ataque de ira era dejarse sacar los ojos. Pero había otra. Ser juez.

En la entrevista, del pasado 9 de marzo, el periodista le menciona a Lonnie Donegan, uno de los jefes del skiffle y por tanto "del rock pre Beatles".Morrison le corta en seco: "Eso es un cliché. Pre-Beatles no significa nada, ya había material antes de ellos".
Sigue Van The Man, en plural mayestático a lo Indurain: "Vosotros medís en términos de los Beatles. Nosotros no creemos que la música empezara aquí. 'Rolling Stone' [la revista] sí, porque es su mitología". Y remata, probablemente con una llamarada azufrada saliéndole de las fauces: "Los Beatles fueron periféricos. Si supieras más de música, eso [medir el antes y el después de los Beatles] no significa nada. Para mí, no tiene sentido".
Lo que parece un ataque de celos en toda regla se completa con una oda a Little Richard, Carl Perkins y Gene Vincent, y hostia a Elvis, otro periférico: "¿Por qué me iba a gustar Elvis si ya tenía lo auténtico? Gene Vincent era rock and roll, algo peligroso".
Atencion, historiógrafos del rock: el Pitufo Gruñón acaba de reescribir la Historia en clave negacionista. Porque, evidentemente, los Beatles no inventaron nada, ni transformaron ese rock & roll primigenio que empezaron fotocopiando en un caleidoscopio de otras mil cosas. El Holocausto tampoco existió.
Lo que no dice Van Morrison es dónde coloca él sus gruñidos soul en la Historia. Si están sobrevalorados o no. Si la Iglesia Mundial del 'Astral weeks' adora a un ídolo con pies de barro. Vamos con las herejías pues: a mí su voz, de los 70 hasta hoy, me dice poca cosa. La rabia de Them me flipa, el resto casi me sobra. Admito que 'Moondance' me gusta, pero 'Astral weeks', con perdón de la secta, me aburre y hasta me hace reir con tanto lirismo celofanado, adultón, burgués.
Tengo un amigo crítico que lo llama "el cobrador". Cada año, disco nuevo (van casi 40). Cada año, gira a precios prohibitivos. Cada año, las mismas ridículas crónicas de concierto: que si miró o no a su público, que si hizo o no bises, que si sonrió o gruñó, que si se rascó el culo. Un culto absurdo, una chorrada.
Voy a decirlo: pese a todo el coñazo en torno a él, a mí Van Morrison sí que me parece periférico. Un emperador medio desnudo. Quique Alsedo dixit en el blog rock and blog del diarío "EL MUNDO". A pesar del dolor que me causa leer una cosa así, lo reproduzco. Ni que decir tiene que no comparto en absoluto los comenatrios mordaces del autor. En todo caso......
O no lo has visto o si has tenido esa oportunidad debió de tener un mal día. En cualquier caso como soy un incondicional no entraré en discusión. Solo me queda decir que continue la fiesta con The Beatles. Cada cual es libre de escoger. Nada hay que decir, confundido por los efluvios de los 4 fab. Con todo, vaya desde aquí, este modesto espacio , mi felicitación por la calidad del blog. Lo cortés no quita lo valiente.




de unos señoritos que se creen - se sienten intocables, en realidad los jueces de este país más que independientes, son impunes. Gozan de impunidad y en su territorio, actuan como les viene en gana. Hacen y deshacen y si se les antoja tratan con despecho y desprecio a quienes osan tratar de cualquier cuestión que a sus señorias desagrada. Les encanta que les doren la pildora. Y sobre todo que nadie cuestione lo que su ilustrisima decide en cualquier tema que se suscite en el territorio que constituye la taifa.



Era el fatal desenlace a una retahíla de trifulcas entre padre e hijo. Marvin Gay 'Senior', reverendo de profesión, desaprobaba el estilo de vida de su primogénito, dos veces divorciado y drogadicto irredimible. Además, Marvin 'Junior' había añadido una 'e' a su apellido no sólo para imitar a su admirado Sam Cooke, sino para distanciarse de un progenitor que había abusado de él en la infancia.
La fama de Marvin Gaye no hacía sino avivar el resentimiento de su padre, que le descerrajó un disparo letal tras una discusión absurda. Aunque insólito, fue un final acorde a la decadencia por la que atravesaba el cantante. Adicto a cocaína y heroína, confinado a crónicos episodios de depresión, Gaye era una sombra de su propia leyenda. El mito comenzó a forjarse cuando el sello Motown contrató a Gaye para tocar la batería en canciones de Martha & The Vandellas o The Miracles. En 1961, Gaye emprendía su carrera en solitario, lanzando un disco que fracasó estrepitosamente. No obstante, el fiasco no le pasó factura a Gaye, ennoviado con Anna, la hermana del mandamás de la discográfica Berry Gordy.
Gaye tardaría poco en redimirse como artista. A finales de los 60 ya era uno de los músicos que más beneficios generaba, gracias en parte a sus exitosos duetos con artistas femeninas. Con Tammi Terrell conformó un tándem soberbio, firmando temas inolvidables como 'Ain't No Mountain High Enough' o 'You're All I Need To Get By'.
Aunque los rumores al respecto eran incesantes, Terrell y Gaye nunca trasladaron su química más allá del escenario. Estaban unidos por una amistad inquebrantable, y cuando su compañera falleció en 1970 por un tumor cerebral, él mostró los primeros síntomas de desequilibrio. En el funeral, Gaye estaba tan afectado que hablaba con el cuerpo en el ataúd como si ella fuese a abrir sus labios tumefactos y replicar.
Profundamente abatido por la pérdida, Gaye se planteó retirarse de la música. Llegó incluso a probar fortuna en el fútbol americano, pero su experiencia con los Detroit Lions fue efímera. Cuando regresó a los estudios de grabación, unos meses después y con las heridas aún por cicatrizar, Marvin Gaye rubricó el imponente 'What's Going On?', acaso su disco más emblemático.La repercusión del álbum permitió a Gaye renegociar los términos de su contrato. No sólo se convirtió en el artista negro mejor pagado de la época, sino que asumió pleno control creativo sobre sus canciones, una auténtica anomalía en los estrictos engranajes de Motown. Y no hubo motivos para el arrepentimiento, porque el todopoderoso Gaye enseguida firmó el memorable 'Let's Get It On'.
Aquel disco, y la canción que le daba título, era un vendaval de sensualidad. Era música cargada de erotismo, energía y aroma carnal. La incidencia de vocalistas como Gaye o Barry White en el 'baby boom' quizá no sea digna de estudiarse, pero sus canciones eran a los índices de natalidad lo que al pan la levadura.
Gaye, por su parte, fue padre de tres hijos en dos matrimonios. Con Anna Gordy, 17 años mayor que él, adoptó. Luego engendraría dos churumbeles con Janis Hunter, a la que conoció cuando era apenas una nínfula, precipitando su primer divorcio. Sin embargo, su pasión por Janis era destructiva y este segundo matrimonio duró un año.
Gaye llegó tarde a un concierto ante la realeza. | Cordon Press
Con su vida sentimental reducida a cenizas, Gaye comenzó a comportarse erráticamente. Se presentó siete horas tarde a un concierto para la Princesa Margarita en Londres, y rompió con Motown tras una agria polémica por cuestiones de producción. Fichó por Columbia Records y se mudó a Ostende. A través de los barcos que atracaban en el puerto belga conseguía toda la 'inspiración' necesaria para confeccionar 'Midnight Love'. Este disco restauraba la reputación de Gaye, que fue invitado a cantar el himno estadounidense en el All-Star de la NBA de 1983.
Fue una interpretación emotiva, que no presagiaba el infierno que se desataría inevitablemente en la vida de Gaye. Acuciado por las deudas con el fisco, sus problemas con las drogas y su incipiente locura terminaron de aflorar.
Suspendió la gira de 'Midnight Love' al cabo de un par de actuaciones y volvió a casa de sus padres. Meses después, Stevie Wonder cantaba en su funeral, mientras que Smokey Robinson y Dick Gregory pronunciaban sentidos panegíricos. Marvin Gaye había sido asesinado por Marvin Gay.
El padre del cantante fue enjuiciado y cumplió seis años de condena, antes de morir en un asilo en 1998. Durante su estancia en presidio, algunos reclusos le preguntaron al señor Gay si había amado a su hijo. Su respuesta, impagable: "Digamos que no me disgustaba".

CARDIFF, 21 (EUROPA PRESS)
La selección de Irlanda tiró de casta y volvió a hacer historia al vencer (15-17) en el estadio Millenium de Cardiff a País de Gales como ya hicieran en el año 1948, con lo que repiten 61 años después una participación inmaculada en el torneo al ganarlo todo, lo que les permite obtener el 'Grand Slam', el Título del VI Naciones de 2009 y la 'Triple Corona'.
El 'XV del Trébol' para lograr esta difícil empresa tuvo que superar la reválida de ganar lejos de Croke Park y ante la vigente campeona, lo que aumenta el valor de la victoria final de los de Declan Kidney y otorga el éxito buscado durante años para la generación de jugadores irlandeses como Brian O'Driscoll, Gordon D'Arcy o Ronan O'Gara.
El partido tuvo unos primeros 40 minutos llenos e intensidad y dureza, en el que ambos equipos prefirieron atrincherarse a la espera de posibles fallos del rival, lo que impidió ver el verdadero juego que eran capaces de desarrollar.
El primero en golpear fue el 'XV del Dragón', que comprendió que ante una defensa visitante bien armada sólo se podía buscar los lanzamientos desde lejos. Para esta tarea encomendó a Stephen Jones, su mejor pateador, que acertó en los dos golpes de castigo que dispuso, lo que permitió a su selección irse al descanso con ventaja (6-0) y con la moral intacta.
Sin embargo, Irlanda cambió su disposición en el terreno de juego y en apenas 6 minutos le dio la vuelta al marcador al anotar dos ensayos gracias a las acciones de su capitán Brian O'Driscoll y de Tommy Bowe, y al atinar en sus respectivas conversiones, lo que dejaba un esperanzador marcador para los visitantes (6-14).
Con el partido decantado para los del 'Trébol', la selección dirigida por Warren Watland consiguió reducir las distancias, hasta que Stephen Jones, el mejor de los 'dragones', anotó un 'drop' a falta de cinco minutos del final, con el que se adelantaron en el marcador.
Con el equipo local celebrando la 'Tripe Corona', el pateador irlandés Ronan O'Gara, al igual que hiciera en 2003, acertó en otro 'drop' a dos minutos del final y decantó el partido y el torneo en favor de su equipo.
El resultado final dejó una merecida victoria para Irlanda, que volvió a vencer el Campeonato VI Naciones desde que lo lograra en el año 1985, y vio como tras varias generaciones obtenían su segundo 'Gran Slam' de la historia.
Irlanda: R. Kearney (G. Murphy, m.67); T. Bowe, B. O''Driscoll (capitán), G. D''Arcy, L. Fitzgerald; R. O''Gara, T. O''Leary (P. Stringer, m.70); M. Horan, J. Flannery (R. Best, m.68), J. Hayes, D. O''Callaghan, P. O''Connell, S. Ferris, D. Wallace, J. Heaslip.
Anotaciones:
- Gales: 4 golpes de castigo, S. Jones (min.33, 39, 51, 56), 1 drop gol, S. Jones (min.75)
- Irlanda: 2 ensayos, O''Driscoll, Bowe (min.44, 46), 2 transformaciones, O''Gara (min.45, 47), 1 drop gol, O''Gara (m.78)
