Según explicó al tribunal, le requieren "rápido para hacer el reportaje fotográfico". Este policía, explicó, pregunta si la mochila está desactivada o si se ha hecho un estudio previo. Le dicen que no saben cómo está. A continuación se dirige al comisario general de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro, y le dice que ni él ni su compañero van a hacer fotos porque les da miedo que el flash provoque una explosión. Preparan entonces la cámara, una reflex 35mm tradicional, para que sea un tedax el que dispare. Tras alejarse él y su compañero vieron los destellos del flash y al poco el agente de desactivación les devuelve la cámara. Allí se quedan a la espera de que la mochila bomba sea desactivada. Lo que ven, según declaró, es una bolsa de basura oscura rota en un extremo. En ningún momento, especificó, vio una bolsa de deportes. Cuando se acercan para hacer las fotos al artefacto ya desactivado, alguien les dice que no lo hagan, que se vayan.Fue entonces cuando el comisario general de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro, le dice que le dé el carrete de la cámara para que el revelado sea más urgente". Según recordó, esta petición no le extrañó porque la máquina reveladora de su Brigada llevaba estropeada "mucho tiempo" y pensó que era lógico agilizar la labor lo más posible. Después de esto, matizó, "el carrete desaparece". Según explicó ha pergutnado en varias ocasiones a compañeros y le han dicho "que las fotografías no existían".
Entonces, recibió órdenes de dirigirse al Parque Azorín, ya que los TEDAX necesitaban un reportaje fotográfico de la mochila bomba localizada en la comisaría del distrito de Vallecas. A su llegada -ha explicado- la bomba no había sido aún desactivada, por lo que se negó a realizar instantáneas alegando que el artefacto podía activarse al detectar la luz del flash. Por ello, entregó la cámara a uno de los artificieros para que se acercara con la cámara e hiciera las fotos. "Antes de irnos el comisario general de Seguridad Ciudadana me dice que le dé el carrete de la cámara para que el revelado sea más urgente". Esta petición no le extrañó ya que la máquina reveladora de su Brigada llevaba estropeada "mucho desde hace años" y pensó que era lógico agilizar la labor lo más posible. "El carrete desaparece" después de esto, destaca el agente; de hecho, reconoce que las veces que ha preguntado por él en ocasiones posteriores le han dicho miembros de su Brigada "que las fotografías no existían".
La madre del acusado Jamal Zougam, presunto autor material de los atentados de Madrid, ha asegurado ante el tribunal del 11-M que su hijo "dormía delante de mí" la noche del 10 al 11 de marzo de 2004 y ha lamentado la acusación hacia su hijo, a pesar de que las horas en las que se produjo la matanza del 11-M él se encontraba en su casa. "Se han dicho muchas cosas de él", ha lamentado.Con un hilillo de voz temerosa y apenas inaudible, la mujer ha respondido a las preguntas del abogado de su hijo de una forma un tanto mecánica y poco reflexiva. Al fin y al cabo, respondía lo mismo que ha reiterado en diferentes ocasiones a la policía y al juez instructor. Incluso, pocos días después de los atentados, Aicha realizó las mismas afirmaciones a elmundo.es.
La noche anterior llegó a casa hacia las 23 horas, después de su habitual paso por el gimnasio. Llegó un poco antes de lo normal porque le dijo que había cerrado un poco antes la tienda que regentaba en el barrio de Lavapiés. "Siempre dormía en casa, delante de mí", ha afirmado. Según su relato, el 11 de marzo de 2004 Zougam se levantó a las "diez de la mañana y estuvimos viendo la tele hasta las once". Además, ha asegurado que su hijo no seguía ninguna corriente violenta del islamismo.
Antes de marcharse, ha intentado entregar un papel al tribunal, algo que le ha sido impedido porque cualquier documento debe ser aportado por una parte procesal y admitido por la Sala. Después, ha mandado un beso con la mano hacia la zona separada por un cristal blindado donde se encuentran los acusados, entre ellos Zougam.
"Yo me levanté a las 9, preparé el desayuno. Se levantó Mohamed (Chaoui), se duchó y se fue. Se levantó Jamal y estuvo mirando la tele conmigo hasta las 11. Llamó a su hermano para preguntar cómo estaba el tráfico y se fue el trabajo, como siempre".
Todo concuerda con lo manifestado por el acusado en su interrogatorio, incluida la llamada a su hermano, un asunto en el que Zougam se lio un poco a la hora de describir cómo se las apañó para ir a trabajar aquel día en el que el centro de Madrid estaba colapsado.
Mientras hablaba su madre, Zougam se mostraba inquieto y emocionado. Al final, le lanzó un beso a través del cristal blindado y una tierna sonrisa.
Tras este testimonio ha declarado brevemente Abdelilah Ahmidan, quien conocía a Zougam del gimnasio, aunque no ha sabido precisar si coincidió con él los días 10, 11 o 12 de marzo.
Relacionado en principio con el CNI ha comparecido otro testigo que ha negado pertenecer a los servicios de Inteligencia o colaborar con ellos. Se trata de Fernando Huarte, presidente de la Asociación de Ayuda al Pueblo Palestino en Asturias y afiliado al PSOE por la agrupación de Gijón. Saltó a la luz pública por haber visitado en prisión de Villabona (Asturias) a Abdelkrim Bensmail, condenado por ser miembro del Grupo Islámico Argelino (GIA), en la célula interceptada en España y liderada por Allekema Lamari, uno de los autores de los atentados del 11-M, que se suicidó en Leganés.
En su declaración de este jueves, Huarte ha admitido que se reunió tres veces con Bensmail, pero ha dicho no recordar las conversaciones que mantuvo con él. En una de ellas, grabada en la prisión, ambos hablaron de la relación que podía haber entre el terrorismo islamista y el de ETA, según publicó EL MUNDO. Huarte ha admitido que su asociación, no él, le pagó parte del gastó que le supuso al preso un tratamiento en el dentista: "ayuda humanitaria", ha justificado.
El testigo también ha alegado que no sabía que Bensmail estaba preso como miembro del GIA ni su vínculo con un terrorista del 11-M. Fernando Huarte explicó que no sabía que Bensmail, del que tuvo dudas sobre su nombre ante el tribunal, fuera miembro del Grupo Islámico Argelino. Sí que reconoció que le visitó en la cárcel en dos o tres ocasiones aunque no recuerda si en sus conversaciones Benesmail le habló de Allak ema Lamari, muerto en Leganés. Tampoco dijo recordar cuándo habían sido esas visitas ni si hubo alguna después del 11-M. En sus visitas le facilitaba revistas y hablaban de su situación en la cárcel. También admitió que le ayudó a pagar su tratamiento dental y que lo hizo a través de la Asociación de Ayuda al Pueblo Palestino. Una ayuda que se limitó a Benesmail porque, como reconoció, fue el único preso al que visitó en prisión. Comenzó su declaración explicando que no pertenece a ningún cuerpo o fuerza de seguridad del Estado. Uno de los abogados de la defensa le preguntó si tenía funciones de seguridad dentro del PSOE asturiano. Su respuesta fue que simplemente es "afiliado de base" del PSOE en Gijón y que nunca ha desempeñado tareas de seguridad. En este punto, el letrado le ha preguntado si su pertenencia al PSOE condicionaba su testimonio. La sorprende respuesta ha sido "no lo sé".
Ibor Asensi también defendió a Said Chedadi, condenado como miembro de la célula española de Al Qaeda. El abogado fue edil del Partido Popular en el municipio valenciano de Paiporta. Actualmente, es militante del partido, cosa que, según ha asegurado, "no condiciona" su testimonio.
Extraido del periódico el Mundo, el País y Libertad Digital
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